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Ingenio Santa Rosa

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Historias entrelazadas

Anécdotas, remembranzas, historias de un pasado que se proyecta hasta el hoy como bellos recuerdos. Los protagonistas nos dan una visión de lo que ha sido la vida laboral y familiar de trabajadores que han crecido en la empresa, física y moralmente, que han cristalizado, como granos de azúcar, sueños y esperanzas, obteniendo el dulce sabor del éxito, que es más valorado cuando se inicia desde abajo. Ellos valoran grandemente lo que Azucarera Nacional ha hecho por sus vidas, mas son también un ejemplo de la perseverancia, del valor del esfuerzo continuo, del deseo de progreso. En cien años muchas cosas pueden suceder y Azucarera Nacional, con el Ingenio Santa Rosa, es una cuna de muchas dulces historias.

Bernardino Historias 2

 

Varias generaciones

Bernardino Jaén quien falleció a los 103 años, él trabajó en el Ingenio Santa Rosa por más de 60 años. Su hija Noris, cuenta que siempre tenía recuerdos que lo remontan a aquellos años con gran nostalgia, pues a veces se despertaba pensando en que se le soltó el toro y el caballo y que se va a ir la carreta. Con el rostro iluminado recordaba que el Sr. Baxter le consiguió el terreno y que los Delvalle le dieron la oportunidad de poder pagarlo poco a poco. Así, pudo sembrar caña y ser colono para el Ingenio, pagando sus 33 hectáreas de terreno. “Todo lo que tengo, es gracias a los Delvalle”, decía.

Su hijo Inés Jaén, también trabajó por 17 años en el Ingenio, como ayudante de agrimensor y operador de grúa. “Santa Rosa fue mi escuela”, allí trabajé desde los 12 años de edad y pasé la mejor etapa de mi juventud. Recuerda que le gustaban mucho los equipos, así que lo pusieron como aprendiz de operador de maquinaria y en el tiempo de cosecha y zafra bateaba de emergente.

La nieta de Don Bernardino, trabaja actualmente en el Ingenio. Anais Jaén tiene 24 años laborando en el Departamento de Contabilidad. “Me siento bien y muy orgullosa de trabajar en la empresa donde han laborado varias generaciones de mi familia.

Jean Baxter Historias 2

 

Nostalgia del cañaveral 

Otra de las personas que formó parte de la familia santaroseña y que aún siente agradecimiento con la empresa, es Jean Baxter de Corona, quien inició en 1951 en el Departamento de Contabilidad hasta 1957 y volvió al Ingenio en 1965 como secretaria ejecutiva. Nostálgicamente recuerda que siempre existió una buena relación en el Ingenio “conocimos al fundador Don David Delvalle Henríquez o segundo dueño del Ingenio en 1938 y mi papá le hizo la granja en aquel entonces, así que en 1944 lo buscó para que fuera administrador allí, desde entonces, ha habido una estrecha relación”.

Siempre he sentido gran amor por la empresa, advierte Jean y exhorta a quienes hoy trabajan allí a que “laboren con gran orgullo porque del Ingenio dependemos mucho, mientras más trabajo hay, es mejor para toda la comunidad”.

Eduardo Historias 2

 

De “pinche a contador”

Eduardo González, es un claro ejemplo de que el trabajo dignifica si se practica con dedicación. Entró a la Empresa en 1968. En su amena conversación nos cuenta que fue el segundo de 8 hijos, fracasó I grado porque su mamá no sabía leer y no podía ayudarle, por lo que, desde los 8 años sacaba chirrisco, compraba la lata de miel en dos balboas y luego la revendía. Poco a poco, fue completando los estudios primarios. A los 11 años, comenzó a trabajar en los Ingenios sacando gusanos de la caña. Luego, subió a pinche sacando agua del Río Grande, tenía mucho miedo a los lagartos. “Ascendí a aguatero”, recuerda sonriente.

A los 13 años, entra de lleno a cortar caña en Santa Rosa. Pero allí dimensionó su corta instrucción. Soñaba con la Escuela Secundaria, pensando que así recibiría mejor trato. Luego se traslada a la ciudad de Panamá a trabajar en una estación de gasolina; por la ampliación del transporte, la gasolinera se transformó en piquera y fue liquidado. Feliz con sus 800 balboas de liquidación, regresó a Santiago, en donde comenzó a trabajar en la instalación de la luz.

Luego, trabajó de noche en una gasolinera. Allí comenzó a realizar su sueño. Ingresó a La Escuela Nocturna Oficial y se graduó en 1979. Ingresó luego en la Universidad y su sorpresa fue su dominio de los números. “El hombre de los 60 problemas”, le llamaba su profesor de Matemáticas, pues resolvió satisfactoriamente todos los problemas de un examen.

En 1983 regresa a Santa Rosa, aprueba un riguroso examen y es nombrado auxiliar de Contabilidad. Actualmente, es Supervisor de Contabilidad. Está orgulloso y satisfecho de trabajar en esta Empresa y considera que la proyección de las generaciones Delvalle, ha sido timbre de éxito para la región azucarera.

 

El Ingenio. Su escuela y su UniversidadJose Amado Historia 2

 José Amado Jordán, es otro de los que han pasado por diferentes etapas hasta llegar a su actual posición. Con 42 años en la Empresa, ha trabajado en la siembra y en la zafra, ha sido capataz, tiquetero, manchador, jefe de corte, asistente de jefe de finca, supervisor de cosecha. Actualmente, es jefe de Procuración de Peones y de Transporte. Dirige una flota de carros y contrata peones para la siembra y la zafra, aproximadamente 100 por mes.

Para José Amado, La Empresa ha sido su Escuela, su vida y su Universidad, ya que sólo llegó a segundo año de secundaria. “Aquí hasta aprendí a manejar y saqué licencia de conducir”.

Ahora debe buscar el personal por todos los pueblos para trabajar en el Ingenio y en el campo durante todo el año, “soy casi un político”. Hay que conquistar, es un trabajo de mucha responsabilidad, y me pongo de ejemplo en lo que he conseguido aquí, para tener la confianza en el personal que entra. “Aquí me siento bien, me siento confiado, querido y feliz”.

Siente orgullo de celebrar, con todos sus compañeros, los 100 años de esta pujante Empresa que ha marcado sus vidas en forma positiva, enrumbándolos hacia una vida productiva y ayudándolos a conquistar sus sueños. Remembranzas y metas…historias que se entrelazan dando fe de vidas productivas, que se han solidificado como el azúcar después de la molienda, como cristales de sabor y lágrimas, en su ruta hacia el éxito.